El sabor que resucita a los happy hours

Una terraza que da hacia calle Orrego Luco es la puerta de entrada a El Jardín de Epicuro, un restaurante donde los platos catalanes conviven con otros de influencia francesa.

En su salón central hay una barra, larga y bien iluminada, que desde hace tres semanas está a cargo de Pavlo Pizarro, quien fue el “mixólogo” de Sukalde. Para debutar en este local de Providencia, Pizarro preparó un happy hour que parte hoy, donde podrá probar sus cocteles de autor a precios rebajados junto a una carta especial de piqueos.

De lunes a sábado, de 5 PM a 9 PM, tendrán ganchos atractivos para quienes quieran pasar un rato ahí después del trabajo. Como la trilogía de pisco sour: tres shots de este destilado, uno con merkén, otro con chancaca y un tercero con berries de suave olor a rosas. O el gin tonic, servido en copa globo, con ramitas de romero, tomillo y un leve toque a lavanda.

Todo, por menos de $ 4.000. Las preparaciones para acompañar también son irresistibles. Su huevo trufado llega a la mesa en una cama de papas hilo, con trozos de queso camembert que se funden en la yema y una buena dosis de jamón serrano. Y la hamburguesa catalana, con butifarra, cebolla caramelizada y queso de cabra, acompañada de papas fritas, apenas costará $ 2.900.

Los nuevos happy hours son así: con buena gastronomía, entretenidos, variados y a precios muy convenientes. Poco se parecen a los que aparecieron, primero en Santiago y luego en el resto de Chile, a fines de los 90, cuando se comenzaron a ofertar en los bares de hoteles, para atraer nuevos clientes en un horario poco habitual, el de la hora del taco, pasadas las 6 PM. Fue una costumbre que se extendió a restaurantes y restobares y que con los años se redujo a un repetitivo 2×1 en cocteles.

Los que han ido apareciendo en los últimos años, en cambio, le han dado una vuelta a este concepto y ofrecen mucho más que coctelería a bajo costo. Ahora, la oferta es más atractiva, porque le sumaron buena cocina, música en vivo.

DJ Y HASTA KARAOKE

“Los happy hours tradicionales, esos que ofrecen sólo 2×1 en coctelería, quedaron en el pasado. Lo que ahora busca la gente es un panorama completo para después del trabajo”, asegura Rodrigo Luco, socio de La Vinoteca. “Ahora, además, la gente prefiere evitar los tacos, que cada día son más largos, disfrutando una copa y también comiendo algo rico”, dice Paulina Gómez, relacionadora pública de Quijote, el restaurante que tiene uno de los happy hours más concurridos del centro de Santiago.

LOS QUE DEBUTAN

Si hoy a las 1.30 PM pasa por Q Bistro & Bar, el restaurante que abrió el año pasado en La Dehesa, disfrutará gratis un pisco sour. Fue la forma que eligieron para promocionar su happy hour, que debuta justamente hoy, a las 5 PM.

Lo diferente es que de lunes a viernes, hasta las 8 PM, su coctelería y sus platos abundantes se ofrecerán a buenos precios. Si vive en este sector de Lo Barnechea, pase a probar las dos copas de vino o espumante por $ 3.000 y su médula con una capa de panko cocrante ($ 7.900). El fondue de queso brie ($ 8.900) también es una opción diferente para compartir con los amigos. El lugar, además, tiene cómodos sillones de cuero y, a veces, hay música en vivo de lo más relajada.

Los mencionados no son los únicos happy hours que parten esta tarde. Hoy, a las 4.30 PM, se estrena también el de El Rincón de Toledo, un restaurante español de Av. Príncipe de Gales que ahora quiere atraer a los santiaguinos que buscan divertirse al atardecer.

Vaya con sus compañeros de trabajo y asegúrense una mesa en la terraza, que mira a un jardín que relaja de sólo mirarlo. En ese lugar, atrévase con el Agua de Valencia ($ 1.800), un cóctel de espumante, jugo de naranja y un toque de vodka, o con el Rebujito ($ 1.650), una bebida popular en Andalucía, con vino blanco y bebida, muy refrescante.

Para comer, a esa hora encontrará una tabla de tostadas con boquerones, salmón, anchoas y jamón serrano ($ 5.600); otra especial con croquetas de queso azul o jamón, más una porción de tortilla española ($ 5.850). Si esa noche le toca conducir, cuéntele al mesero, porque entonces los cocteles sin alcohol para usted correrán por cuenta de la casa.

EL ADIOS AL 2X1

En plena calle Nueva York, entre adoquines y edificios antiguos, está uno de los lugares del centro que más convoca de lunes a viernes, el restaurante Quijote. Sus “horas felices” parten temprano, a las 4 PM. La gente de las oficinas de la zona comienza a llegar a esa hora para picar su generosa tabla de entrañas y dos mojitos, todo por $ 15.500. ¿Otra promoción atractiva? La tabla de rolls de camarón o salmón, con tortillas en vez de arroz, y dos espumantes, que cuesta $ 10.500.

Muchos de quienes trabajan en el eje Av. Providencia optan por terminar la jornada en California Cantina, el restobar de calle Las Urbinas. Siempre está lleno y es de los pocos de la capital que ofrece happy hour de lunes a domingo, de 4 PM a 9 PM. Una de sus gracias es que los cocteles a precios rebajados se acompañan de promociones para compartir que van cambiando todas las semanas. Algunas tardes puede encontrar ahí una pizza en masa delgada y crocante, de pepperoni, chorizo, tomate y ají verde ($ 4.200).

Algunas cuadras al oriente, en calle Coronel, el Bar Manhattan, en el -1 del Hotel Stanford, ofrece un panorama novedoso de lunes a viernes, entre 6 PM y 9 PM. Los vodka sour ($ 5.000) y mojitos ($ 5.000) a 2×1, los puede tomar en una de las dos salas de karaoke que hay en el local. Son miles de canciones para corear, en castellano, inglés e, incluso, coreano. En esos espacios hay mesas, donde puede dejar sus vasos mientras canta.

Si su oficina está en El Golf puede ir al It: Sandwich & Bar, en Isidora Goyenechea. De lunes a sábado, entre las 5 PM y la 1 AM, encuentra ahí su All you can drink, donde puede beber todo el espumante que quiera por $ 7.900.

LOS CLASICOS QUE SE REINVENTAN

Son las 6 PM y un golpe seco de la gran campana puesta en un alto de la barra del bar Brandy, en el primer piso del Hotel Kennedy, anuncia el inicio del happy hour.

Apenas llegué ahí verá lo que lo hace diferente: un buffet de piqueos, variado y abundante. Lo disfrutará por $ 10.900, precio que incluye dos cocteles. Ahí puede probar, sin límite, pinchos de queso de cabra apanados, sándwiches de jamón en pan croissant, yuca frita, rollitos de queso crema y jamón, y una opción de plato caliente, que puede ser pavo o filete al pil pil.

Estas tardes de primavera, lo mejor es instalarse en una de sus tres agradables terrazas (hay para fumadores y para no) o en el salón, donde siempre hay un pianista que lo deleita con clásicos de la bossanova, como Insensatez.

En Las Condes hay otro hotel que también mezcla los cocteles con una barra de buffet a la hora del taco. De martes a viernes, entre las 6 PM y las 9 PM, en el bar del Manquehue puede probar -y repetirse las veces que quiera- delicias, como pinchos de berenjena y queso, y nachos y tortillas de maíz, rellenas de queso y champiñones.

Eso, más dos cocteles, como mojito o un daiquiri fresa, cuesta $ 9.500 por persona. Un buen día para ir es el martes, porque el buffet es todo de sushi. Lo bueno es que se disfrutan en la terraza con vista a un amplio jardín interior, donde casi no se escucha el ruido que a esa hora hay en las calles.

El Sheraton Miramar, en Viña del Mar, es otro de los hoteles que se sumó a la moda de ofrecer un panorama atractivo en las tardes de la semana. Desde comienzos de este año, en su bar del primer piso funciona un after office, todos los jueves, de 7 PM a 9 PM.

Lo entretenido de ahí son las sesiones de Dj que animan la jornada con sonidos electrónicos, house y algo de los 80 para los más nostálgicos. Al ritmo de sus discos puede disfrutar una tabla de sushi para dos y una botella de espumante por $ 18.000. Todo eso, con una increíble vista de la bahía.

Fuente:Finde La Tercera